Presentación del libro Campo Rojo de Ángel Gracia

Ayer tuve el placer de presentar el libro Campo Rojo, del escritor Ángel Gracia en la acogedora librería LibreRío de la Plata, en Sabadell (amor, dedicación y esmero por eso de los libros).  Campo Rojo es una magnífica novela que ya reseñé para La Réplica. Un cruel, desgarrador, también tierno y reflexivo retrato de la violencia en los colegios, del acoso escolar ahora llamado Bullying.

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Ángel Gracia no sólo es un gran escritor, también un tipo inteligente y muy buen orador, con una visión profunda y crítica de la sociedad en la que vivimos. La valiente editorial que lo ha editado es Candaya.

Aquí dejo algunas fotos del evento.

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Una reflexión sobre el botellódromo en La Voz del Sur

Uno de los espacios públicos de Jerez que menos me gustan es el botellódromo. Me recuerda a The Wire y su «Hamsterdam». El Ayuntamiento creó ese emplazamiento para los jóvenes y ahora que ha fracasado (allí se ha agredido y asesinado a gente) lo abandona a su suerte. La delegada de juventud dijo hace dos años que iban a promover actividades alternativas de ocio. ¿Cuáles han sido? ¿Existen? ¿Se cuenta con los jóvenes para definir su papel en la ciudad?

Aquí dejo el artículo de La voz del sur. 

 

Colaboración en La Marea

Colaboración en La Marea

Hace unos meses colaboré en La Marea con este artículo sobre la degradación de La Travessera de Gracia (o de la vergonya). La Marea es un periódico mensual sensacional, de la cooperativo Maspúblico, libre, independiente y que cree en la justicia social.

Maslow was wrong (o la Travessera de la Vergonya)

 

«Vivo en Barcelona, la New York de los jerezanos. Aquí, nos decían, los sueños se convierten en realidad. Soy uno de tantos andaluces que, como sucediera de los años 50 a los 70, abandonaron su tierra con la esperanza de una vida mejor. Resido en pleno barrio de Gracia, compartiendo piso con otras tres personas de una forma civilizada y agradable.

Mi habitación es mi único espacio reservado. Puedo tocar sus paredes a ambos lados si estiro los brazos lo suficiente. Tengo el armario en el pasillo y un estante justo arriba, donde descansan mis zapatos. La ropa de invierno, la guardo en unos cajones debajo de la cama. La mesita de noche, de 60×60 cm, hace a la vez de escritorio. Lo justo para el ordenador y un hueco donde dejar las gafas. Vivo de forma austera, pero no me falta de nada, mis necesidades básicas están bien cubiertas. Maslow estaría orgulloso de mí.

Cuando despierto, en el salón cocina entra el sol y eso me inyecta energía. Desde hace un mes, además, tengo trabajo. Un trabajo que no sé cuánto durará. Hace meses lo hubiera sabido, pero Rajoy y los suyos se han ocupado de que no sea así. Al menos, está razonablemente remunerado, me siento valorado, formo parte un equipo y, por si fuera poco, me encanta desempeñarlo. No es ninguna marca conocida, pero aspiramos a serlo.

La oficina está a diez minutos de casa, en pleno barrio de San Gervasi, uno de los más ricos de la ciudad. Cuando voy hacia el trabajo, el camino está lleno de contrastes. Convive gente de alto poder adquisitivo con trabajadores más humildes y un puñado de jóvenes que, desconcertados, deambulan de un lado a otro tratando de encontrarse. De unos meses a esta parte, además, ha surgido como por generación espontánea una plaga de promotores comerciales e indigentes. Curiosamente, cuando llegué a Barcelona, eso no era exactamente así..»

Lee el resto, aquí.

El triángulo imposible en Perarnau Magazine

El triángulo imposible en Perarnau Magazine

Nuevo artículo sobre NBA, esta vez sobre los Lakers, Gasol, Kobe y D’Antoni. Como siempre, para Perarnau Magazine.

 

«Hay ausencias que duelen tanto en el ámbito de lo deportivo que provocan ansiados regresos, una cuenta atrás casi diaria en el equipo en orfandad, que vive la agonía de un futuro continuo. Un ejemplo reciente, Russell Westbrook, cuya vuelta ha terminado de potenciar a Oklahoma City Thunder. Anteriormente, el esperadísimo Derrick Rose. Sin embargo, la ausencia de Kobe Bryant en los Lakers, fuera del impacto mediático, no ha sido así.

El discutidísimo Mike D’Antoni se las ha arreglado para hacer de los Lakers un equipo imprevisible, divertido de ver, más competitivo de lo que en un principio se anunciaba. Sin su máxima estrella y una plantilla literalmente en último año de contrato, el rendimiento global ha sido notable. Si hubiera que calificar la temporada de muchos de los miembros de la plantilla, casi valdría con la misma frase: por encima de lo esperado. Y así ha trascendido al ejercicio global. Blake, notable; Farmar, notable; Meeks, bien; Johnson, recuperado para el baloncesto; Henry, de defenestrado a minutos de gran calidad; Young, suficiente; etc. En una Conferencia Oeste hipervitaminada, donde los partidos valen su peso en oro, los Lakers recibieron a Kobe con saldo positivo, un 10-9 en su comparativa de victorias y derrotas.»

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